7.2 La Torre de Pisa es tu musa

Cuando alguien tiene éxito solemos pensar que ha tenido suerte, contactos, ayuda divina o dinero a mansalva.

Normalmente nos cuesta ver el precio que ha tenido que pagar: no dormir, ansiedad continua, ver menos a sus hijos (o a su pareja), horas y horas de trabajo, no poder salir un fin de semana, sentirse más solo que la una…

Si esa persona es alguien que conocemos y nos cae bien entonces si que le atribuimos parte de su éxito a su arduo trabajo, esfuerzo inquebrantable ímpetu, actitud…

En una misma situación, usamos dos varas de medir según la relación que tengamos con el sujeto en cuestión. (…) Con los que están lejos o son diferentes a nosotros somos crueles e inhumanos.

Giorgio Nardone

De nuevo, nuestra mente haciendo su trabajo.

Los sociobiólogos explican este fenómeno como el resultado de un «gen egoísta» que nos induce por naturaleza a proteger todo lo que nos resulta familiar en sentido genético.

Aunque dentro de lo «familiar» hay diferentes varas de medir…

Hace días que aquí en casa estamos viendo una serie que NO te voy a recomendar: GREENLEAF.

Es como una especie de telenovela yanqui en un ambiente eclesiástico con música gospel.

La cuestión es que el pastor de la iglesia tiene dos hijas y un hijo.

  • Hay una que, después de 20 años de largarse de casa, vuelve. El padre quiere que sea predicadora pero ella pasa, tiene otros intereses. Se nota que es el ojito derecho de él pero termina liándola muy parda (muerte y destrucción…).
  • La otra, cantante de gospel, le viene una crisis profesional y decide solucionarlo poniéndose a predicar pero el padre se da cuenta y le dice que «el camino de Dios no debe ser el plan B de nadie». Sublime.
  • Y el hijo que intenta hacerse un hueco en la iglesia involucrándose en diferentes ámbitos termina también queriendo ser predicador pero el padre le dice que no tiene talento y que se pire del templo.

Sobre la madre ya te hablo otro día porque es para darle de comer aparte.

Como toda telenovela que se precie, los capítulos son un cúmulo de mierdecillas humanas (chantajes, mentiras, manipulaciones, cuernos, violaciones…) que se sobrevaloran o infravaloran según las gafas de quién lo mire.

Valoramos a las personas y lo que nos ocurre de una forma extrañamente habitual: si decidimos que algo debe ser de una manera y no de otra, nos encargaremos de buscar todas las pruebas que lo confirmen evitando así ver cualquier señal que indique lo contrario. (*)

Amén.

Si quieres hacer reír a Dios, cuéntale tus planes.

Woody Allen

(*) Leon Festinger, uno de los más grandes psicólogos del siglo XX, formuló, basándose en numerosos experimentos, la teoría de la disonancia emotivo-cognitiva, con la que explica que los seres humanos, una vez tomada una decisión, buscan todas las pruebas que la confirmas y evitan todo lo que evidencia una posible falacia.

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