7.3 —Mira mamá, sin dientes…

¿Recuerdas aquel chiste del niño que va en bicicleta?

—Mira mamá, sin manos.
—Mira mamá, sin pies.
(¡¡¡BOOOOM!!)
—Mira mamá, sin dientes…

El efecto de esta psicotrampa no solo se aplica cuando juzgamos a los demás, también a nosotros mismos como el niño emocionado con su nuevo juguete de dos ruedas.

¿Qué me dices de quien sobrevalora su talento y espera que ser bueno en algo o tener una gran idea sea suficiente para tener éxito económico?

(hablamos de esto en la entrevista con Isra Bravo)

Los antropólogos culturales llevaban hablando de «etnocentrismo» desde el siglo XIX: los miembros de una cultura tienden a ensalzar sus propios valores, usos y costumbres, y a descalificar los de otras culturas. Del mismo modo, desde hace tiempo, los sociólogos subrayan nuestra tendencia a adaptarnos a los mecanismos de la sociedad, enalteciéndolos; incluso cuando nos rebelamos construimos reglas a las que nos adherimos sobrevalorando su importancia.

Giorgio Nardone

Cuando vayas a juzgar a alguien, a ti misma o una situación permanece atento:

  • ¿Estoy sobrevalorando esta idea?
  • ¿Voy a menospreciar lo que me ha dicho esta persona?
  • ¿Realmente esto es así? ¿Seguro?
  • ¿Es útil observar esta situación de esta manera?
  • ¿Hasta qué punto necesito esto verdaderamente?

Algunas ideas para sobrevolar esta psicotrampa:

  • Revisa la utilidad de tu (pre)juicio.
  • Amplia tu colección de gafas para ver la realidad.
  • Activa tu curiosidad ingenua ante aquello que que te resulte extraño o incluso incómodo.
  • Cultiva una «sana desilusión».

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