Cómo construimos lo que después sufrimos

Imagina que quieres crear un proyecto (para eso estamos aquí, ¿no?).

Empiezas a recopilar información, organizar tareas, pensar en un público objetivo, diseñar la web, escribir los textos, planificar una estrategia de comunicación… esas cosas.

Al día siguiente abres el documento y ves que algo que ayer te entusiasmaba hoy te parece horrible (pasa mucho).

Realizas algunos cambios.

Al día siguiente te paras a pensar y resulta que la primera versión no estaba tan mal y la vuelves a poner (también pasa).

Más cambios.

Es normal, quieres hacer bien tu trabajo y ofrecer algo muy bueno a la gente.

Y así van pasando las semanas, rehaciendo cosas, dudando, reescribiendo tu propuesta, bloqueado, súper creativo, emocionado y todo a la vez.

Días en que lo ves todo claro y días en que lo ves más negro que el chocolate del 99%.

—Aún no estoy preparado, debo mejorar algunas cosas más antes de lanzar el proyecto.

—Debe ser que no sé suficiente sobre esto…

—Todo el mundo habla de que hay que hacerlo así…

Entonces un día te encuentras por internet un curso que te promete el oro y el moro, te apuntas, recibes un montón de información y la lista de cosas por hacer crece exponencialmente.

.

—Mierda.

Te esfuerzas.
Persistes.
Otro curso.
Un training gratuito.
Dos libros.
Quince ebooks.
25 podcasts.

—No llego.

¿Crees que ahora estás más cerca de crear tu proyecto o más lejos?

Al final tienes una propuesta sin lanzar y una manera de intentar hacerlo que te aleja de que eso ocurra.

Curioso, ¿no?

¿Qué quiero decirte con este ejemplo?

Como dice el autor del libro, ninguna trampa mental es patológica de por sí, es su EXAGERACIÓN.

  • Es normal preocuparse un poco por hacer las cosas bien.
  • Es normal querer mejorar algo que has hecho.
  • Es normal pararse a pensar, reflexionar y volvértelo a mirar varias veces.

El tema es darte cuenta del momento en que por intentar hacer las cosas bien te estás impidiendo simplemente hacerlas (o hacerlas disfrutando).

O que por intentar mejorar algo a toda costa (y todo el tiempo) terminas quemándote y dejando de hacer eso que en un principio te gustaba.

La famosa «parálisis por análisis» no es más que llevar una virtud como el análisis hasta su exacerbación provocando un bloqueo en la acción.

OJO AL DATO: no soy psicólogo, terapeuta ni nada parecido, es importante que te tomes esta información desde un lugar de curiosidad, observación y aprendizaje.

«Todos tendemos a repetir lo que ha funcionado para superar obstáculos o resolver problemas. La trampa connatural a nuestra mente, que tiende a esquematizar las experiencias, se teje cuando insistimos en aplicar lo que anteriormente nos ha dado resultado sin tener en cuenta que un mismo problema en circunstancias diferentes requiere una solución distinta»

Giorgio Nardone

Esa es la putada.

Que esa estrategia nos ha funcionado anteriormente.

Fue útil en su momento, ¿por qué no iba a serlo ahora con este problema?

Y puede que lo sea (entonces se termina el problema y cada cual a su casa).

Pero cuando no lo es hacemos algo poco natural pero completamente humano.

Pensamos que no funciona porque no la hemos ejecutado lo bastante bien o con la suficiente convicción.

Y seguimos dándonos de cabezazos contra el muro.

«Efectivamente, si llevamos nuestras virtudes al extremo, éstas se transforman en defectos, del mismo modo que (¡por suerte!), cuando aceptamos algunas fragilidades, éstas se convierten en puntos fuertes»

Giorgio Nardone

Otro ejemplo.

Un medicamento te puede ayudar para solucionar alguna dolencia.

Pero si te pasas de la dosis indicada se puede convertir en un veneno (y entonces ya tienes el doble marrón: dolencia + veneno).

Y al revés igual: un veneno letal, bien dosificado, se convierte en una medicina milagrosa.

La clave es encontrar el equilibrio en los inevitables vaivenes.

Durante el confinamiento escuché dos historias extrañas que muestran el funcionamiento paradójico de nuestra mente.

De como una persona con fobia a salir de casa empezó a sentir el impulso y las ganas de querer escapar (la imposición externa de permanecer encerrados desactivó la fobia) y personas diagnosticadas de T.O.C. (Trastorno Obsesivo-Compulsivo) por la limpieza continua empezaban a notar mejoría y a sentirse bien con su problema (la necesidad de limpiar muy a menudo favoreció ese cambio).

En ambos casos sus comportamientos pasaron de ser patológicos en un contexto de normalidad a ser comportamientos sanos y adaptados a un contexto totalmente nuevo.

Caer en las psicotrampas es para todos los públicos.

Es más, a cuanta más inteligencia más enrevesado suele ser el laberinto que se construye alrededor.

«…la complicación psicopatológica es directamente proporcional a la inteligencia y a las capacidades del sujeto que la padece, pues, justo en virtud de éstas, puede cavarse una trampa mucho más profunda».

Giorgio Nardone

Bien.

  • ¿Reconoces en ti alguna psicotrampa ahora o en el pasado?
  • ¿Cómo construyes lo que después sufres?

En los próximos capítulos veremos la diferencia entre dos tipos de enredos:

  • Psicotrampas del pensamiento.
  • Psicotrampas de la acción.

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