Filtro bio-fisiológico

El filtro bio-fisiológico tiene que ver con nuestra calidad de percepción sensorial.

  • ¿Cómo oímos?
  • ¿Cómo vemos?
  • ¿Cómo sentimos?
  • ¿Cómo olemos?
  • ¿Cómo saboreamos?

Una vez conocí a una chica en Madrid que me contó que desde que era pequeña no sentía el olor de las cosas.

Que eso tenía sus cosas positivas como que se ahorraba oler los pedos de la gente, la sensación de entrar en una habitación cerrada durante mucho tiempo o el olor a humedad en la ropa.

Pero también sabía que había cosas que no podría darse cuenta como si se había dejado el gas encendido, por ejemplo.

Como te puedes imaginar su percepción de la realidad era muy distinta a la de los demás.

En este sentido no podía faltar en esta sección unos cuantos ejemplos de ilusiones ópticas y auditivas.

Son la muestra de que nuestros sentidos hacen lo que buenamente pueden para captar la realidad.

Ponte los auriculares y observa bien lo que viene a continuación.

Shepard-Risset Glissando

Esta nota musical parece estar aumentando en tono eternamente… ¿cómo es eso posible?

De un momento a otro, el sonido claramente sube y eso es a lo que se aferra tu cerebro.

Pero también hay algo sucediendo más lentamente que la mayoría de las personas no notan cuando escuchan por primera vez.

El efecto es como la famosa Escalera de Penrose, que da la sensación de que constantemente suben (o bajan, dependiendo de la dirección), cuando de hecho estás dando vueltas en círculos (o más bien en cuadrados… mejor ver para entender).

Conocida también como «escalera infinita» o «imposible», es una ilusión óptica descrita por los matemáticos ingleses Lionel Penrose y su hijo Roger Penrose en 1958. Las escaleras que cambian su dirección 90º cuatro veces dando la sensación de que suben o bajan a la vez, sea la dirección que sea. Su construcción en 3D es imposible.

El sonido de frecuencia más alta está desapareciendo gradualmente, y va siendo reemplazado por un sonido de baja frecuencia que delicadamente se va haciendo más fuerte y se va acoplando.

Eso crea la ilusión de que el sonido siempre está aumentando en tono.

El efecto se hizo famoso cuando Hans Zimmer lo usó en la banda sonora de la película «Dunkerque«.

Del discurso a la canción

En esta ilusión oirás una oración breve. Un fragmento corto de esa oración -el último- se repite diez veces.

Después de eso, cuando escuchas la oración nuevamente, ¡la mujer parece cantar el último fragmento!

La oración es exactamente la misma: lo que cambia es cómo tu cerebro procesa el sonido.

Las frases inherentemente contienen melodía: mientras hablamos, nuestras palabras naturalmente suben y bajan de tono.

A veces se trata de comunicar la emoción; si transmitimos malas noticias, las palabras tenderán a descender en tono. En otras ocasiones, ayuda a los oyentes a comprender la estructura del discurso: señalamos una pregunta elevando el tono al final de una oración.

En esta ilusión, repetir un breve fragmento 10 veces hace obvia la melodía oculta.

Una vez que hayas escuchado la oración como canción, es muy difícil volver a escucharla como discurso, porque tu cerebro la trata automáticamente como si fuera música.

Melodías ocultas

Escucha esta canción de los Beatles:

Strawberry Fields Forever (Remastered 2009)

Luego, escucha la misma pieza tocada un 800% más lenta.

The Beatles – Strawberry Fields Forever (800% Slower)

La melodía desaparece. ¿A dónde se fue?

Mientras escuchas la música, los sonidos de todos los instrumentos se mezclan a medida que entran en tus oídos.

Tu cerebro necesita resolver este acertijo auditivo, entender qué pedazos de sonido van con cada uno, y así darle sentido a la cacofonía. Lo que hace es identificar y reunir fragmentos de sonido que provienen del mismo instrumento y forman la melodía.

Cuando la música se reproduce rápido, esto es relativamente fácil. Pero con la música lenta, las brechas entre las notas de la melodía son demasiado largas para que tu cerebro las agrupe fácilmente, por lo que termina perdiendo la melodía.

Darle sentido a una escena sonora compleja es una tarea inmensamente complicada pero vital para la audición.

Es como cuando estás tratando de escuchar a una persona en un lugar ruidoso: tu cerebro necesita identificar todos los fragmentos de sonido que provienen de la voz de la persona y reunirlos para que poder entender lo que está diciendo.

Melodía misteriosa

Si vuelves a la versión codificada, ¿puedes escuchar la melodía? (Es posible que necesites escuchar ambas muestras de sonido varias veces para que esto funcione).

Si observas un teclado de piano, cada nota aparece varias veces en el teclado, con una octava de separación.

En esta versión, todas las notas eran correctas, pero la melodía salta, con algunas notas una octava demasiado alta y otras una octava demasiado baja. Los grandes saltos entre las notas hacen que sea difícil detectar la melodía si no sabes qué estás escuchando.

Pero una vez que sabe cuál debería ser la melodía, el cerebro se basa en eso y elige la melodía incluso en la versión codificada: este es un ejemplo de procesamiento de arriba hacia abajo, en el que la experiencia previa altera la forma en que percibimos lo que escuchamos.

Artículo de Diana Deutsch

¿Se mueven o no?

«Nuestra experiencia perceptiva es una simulación de la realidad que, aunque puede ser bastante próxima a lo que es la realidad objetiva, no es exactamente correcta».

Se podría decir que esta frase de la doctora Susana Martínez-Conde captura la esencia de un interesante concurso que se celebra cada año en Estados Unidos, desde 2005.

Martínez-Conde es la directora del Laboratorio de Neurociencia Integrativa de la Universidad Estatal de Nueva York, Estados Unidos. Y el evento -que ella misma preside- es el concurso que premia la Mejor Ilusión Óptica del Año.

The Illusion contest

Al hablar de la importancia de las ilusiones visuales Martínez-Conde enfatiza que son una herramienta para entender los mecanismos de la percepción, a la vez que ayudan a fomentar el pensamiento crítico.

«Aunque es el órgano más complejo que tenemos, nuestro cerebro no deja de estar limitado. Por eso no podemos procesar de manera verídica toda la información que nos rodea«, explica.

«Lo que hace nuestro cerebro es tomar una serie de ‘atajos’ o tomar ciertas partes del entorno y, con base en esa escasa información, realiza una serie de inferencias, intenta adivinar lo que hay ahí fuera«.

Te dejo por aquí una recopilación de ilusiones ópticas para volar tu cabeza…

15 ilusiones ópticas que harán que no vuelvas a fiarte de tus propios ojos

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