una lección sobre microcopy y cómo consiguió rebajar mi frustración

No sé si alguna vez has tenido que atravesar la palaciega experiencia de hacer un cambio en tu compañía de teléfono e internet. Un cambio de tarifa, de dirección, de empresa… lo que sea.

Las cosas de palacio… definitivamente, van despacio.

Si la paciencia quieres en ti desarrollar, llama al 1004 y resístete a blasfemar.

La cosa es que hace poco me tocó atravesar ese bosque y, como era de esperar, la cosa se empezó a liar (no todo fue un desastre tengo que decir…).

En medio de la gestión ocurrió algo que hizo atenuar mi frustración ligeramente, lo suficiente como para no terminar tirando el router por la ventana.

¿Y qué pasó?

Algo llamado microcopy entró en acción…

El microcopy serían esos textos breves que parece que nadie les da importancia pero que te pueden alegrar el día, literalmente.

Estaba yo metido en la app de Movistar haciendo la susodicha gestión cuando, mientras esperaba, aparecieron unas frases que se iban alternando…

  • Movistar trabaja cada dia para que todo te funcione lo antes posible.
  • Lo sabemos, a veces las cosas se estropean solas
  • Nuestros técnicos están trabajando para intentar resolver tu problemas ¡ya!
  • Cuando funciona parece magia ¡Crucemos los dedos!
  • Seguimos trabajando revisando tu equipo.
  • El proceso sigue adelante, estas cosas llevan su tiempo.

Y se hizo la magia: empecé a ver a Movistar, la causante de mi «problema», desde una perspectiva más amigable.

Me relajé y como que ya no me supo tan mal…

¿Qué te parece el poder de unas simples palabras bien elegidas y bien puestas?

¿Te has encontrado alguna vez con algún detalle similar?

El microcopy puede ser la descripción de tu perfil de instagram, la postdata de un email, el texto de un botón de tu web, (los comentarios entre paréntesis), la pequeña nota en el proceso de compra de tu producto…

Está por todos lados y esa mierda puede hacer que alguien te vea de un modo muy, muy, muy diferente…

Ojo con lo pequeño…

Te lo dice Diego de Saavedra Fajardo (1584-1648):

Un pequeño gusano roe el corazón a un cedro y lo derriba.

Diego de Saavedra Fajardo

Cento Carbó

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