Cuando la negatividad es positiva.

¿Y si resulta que aquello que evitamos es precisamente nuestro salvoconducto?

El otro día me pasaron un artículo de Byung-Chul Han, el filósofo.

Me quedé con una idea:

La realidad se experimenta gracias a la resistencia que ofrece”.

Para VIVIR con mayúsculas se precisa de la fricción, el conflicto, la negatividad. 

De ahí emana la fuerza que necesitamos para crear, a pesar de las circunstancias o gracias a ellas.

Uno de los mejores consejos que he recibido: póntelo difícil.

Aunque a veces ya se pone la vida difícil ella solita.

¿Por qué puede ser positiva la negatividad?

Observa la mayoría de mensajes que nos da la industria del desarrollo personal o la espiritualidad mal entendida:

  • Pide y se te dará.
  • Si quieres, puedes.
  • Todo está en ti.
  • Piensa en positivo.
  • Nada es imposible.
  • La vida es de los valientes.
  • Tú eres tu peor enemigo.
  • Sigue las señales del Universo.
  • Sé tú mismo.
  • Lo mejor de la vida es gratis.
  • Piensa en grande
  • Abracadabra pata de cabra.

El mundo del desarrollo personal está lleno de buenas intenciones, optimismo desorbitado y promesas tremebundas.

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Pues bien.

La gente quiere ser feliz y realizar sus sueños, nada en contra.

Pero demasiadas veces se consigue justo lo contrario.

Circula por ahí una ansia de sentirse bien, positivo y contento todo el rato a costa del propio bienestar real. Es un poco raro.

No sé, mira si es buena idea dedicar energía a eliminar absolutamente todo indicio de mal rollo, de adversidad y de infortunio. 

Quizás un poco de mal rollito te da el impulso a explorar nuevos caminos y descubrir algo que de otra manera no hubiese sido posible.

Tengo la sensación que la vida necesita un poco de todo para seguir funcionando, para seguir aprendiendo y para seguir creando. No solo cosas buenas.

Te deseo la justa medida de calamidad para que vivas una vida con MAYÚSCULAS.

Nada como una buena decepción a tiempo, jajajaja.

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