Validar una idea de negocio.

Cuando quieres construir una proyecto o profesión alrededor de tu talento no puedes fiarte solo de tus intuiciones ni de los elogios de la gente que te quiere.

Como te aprecian no van a dañar tu preciado ego sobre lo que piensan realmente de tus intenciones emprendedoras… (o sí, quién sabe).

Lo interesante es que te tiene que dar igual, esa información no es útil, no debes poner el foco en eso (profundizaremos más adelante sobre esto).

Entonces, más allá de tus sensaciones, ¿qué otras cosas debo observar para ver si mi proyecto tiene salida?

El camino de validar una idea tiene 3 pasos:

  1. Que haya interés.
  2. Que estén dispuestos a pagar por ello.
  3. Que lo puedan pagar.

En una palabra: compromiso.

Si hay interés real, la gente se acerca, se apunta, te comenta, te critica, te comparte, habla de ti o de tu propuesta. El compromiso es su tiempo y su atención.

El segundo paso es el dinero. Puede haber mucho interés pero… ¿están dispuestos a pagar por lo que ofreces?

Muchas veces consumimos contenido gratuito que en el momento que nos piden de pagar salimos corriendo.

Por eso es importante encontrar (y diseñar estratégicamente) el equilibrio entre lo que das y lo que recibes.

Y por último la posibilidad de que tengan el presupuesto para pagar. No es lo mismo vender algo de 2.000€ a una persona que tiene trabajo que a alguien desempleado.

Conocer bien a tú público ayuda a afinar los precios y a que tu proyecto salga hacia delante.

En otros capítulos hablaremos sobre 2 modelos para validar tu idea.

  • Crowdfunding.
  • Lean Startup.

No son instantáneos pero sí muy estratégicos, conectados con la realidad y mucho más ligeros que un aburrido plan de negocio a 5 o 10 años.

Recuerda:

  • INTERÉS.
  • DISPONIBILIDAD.
  • PRESUPUESTO.

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